

Biografía
| Nació en Sancti Spiritus, Las Villas, el 24 de junio de 1906 y murió en La Habana el 2 de agosto de 1987. Graduada de la Escuela Normal para Maestros, obtuvo su Doctorado en Pedagogía en 1937 en la Universidad de La Habana. En 1950 completó los requisitos del programa de la Escuela Profesional de Periodismo "Manuel Márquez Sterling". Donde se graduó con el Primer Expediente y así obtuvo una beca para ir a estudiar a Madrid al año siguiente en el centro de Estudios Hispánicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 1935 publicó su único libro, Angelus. Por muchos años tuvo a su cargo la columna católica del periódico Alerta. También gran parte de su obra poética de esta época vió la luz en distintos periódicos y revistas de Cuba. Con el cierre de la prensa libre en la Isla por parte del régimen comunista, Luisa Muñoz se vió imposibilitada de continuar sus contribuciones literarias en estos medios. En sus últimos veinticinco años de vida, su poesía y su pensamiento se tornan más ascéticos y profundamente religiosos. |
Poemas
Romance de la Virgen de la Caridad
Para escribir su leyenda, que es alba primaveral, busqué una tiza de luna y ahora quiero llegar a la pizarra del cielo por mi escala de cristal.
Quiero escribirla muy alto: Lección pura que leerán cuantos levanten la frente al gran pergamino astral.
Una leyenda de estrellas solo se puede contar con la garganta del viento o el aroma de un rosal.
Voy en silencio a escribirla; un ángel me la dirá, desarrollando el ovillo de seda de un madrigal.
Una mañana, dos indios y un negrito iban por sal, iban entre dos zafiros puros: el cielo y el mar.
De pronto un fanal de espumas lejano se volvió imán para sus pupilas niñas; venció la curiosidad y remaron hacia el punto que atraía su mirar.
¿Era una paloma en fuga...? ¿o alguna luz sideral que buscó el campo del agua para correr y jugar...?
¿Era una niña...? Remaron a salvarla. Cerca ya: ¡Era una estrella...! ¡y venía caminando sobre el mar!
¡Una estrella! Dios hacía su regalo celestial. Debieron verse tres almas nevadas de claridad.
Hicieron cojín de lirios las manos para acunar su joya... y una sonrisa tejió una estrofa de sal.
Subió la Estrella a la barca y se quedó sobre el mar un madero que decía "VIRGEN DE LA CARIDAD".
La emoción lanzó una ola, despuntó un canto lustral y un bando de mariposas pasó besando la mar.
Fueron remando a la playa... El terciopelo del mar como en aquella mañana no ha vuelto a brillar jamás.
Y hoy, un laurel muy anciano me contaba la verdad: "La brisa rezó aquel día y tuvo alas de azahar".