CAPITULO 5
5-2 PROFESIAS Y PREMONICIONES.
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5-2-1 FALSOS PROFETAS |
5-2-3 EL ILUMINADO DEL MILENIO |
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5-2-8 HERCOLUBUS: ¿SE ACERCA EL DIA DE LA GRAN PURIFICACION DE NUESTRO PLANETA? |
5-2-9 RASPUTIN |
5-2-10 LA PROFECIA DE DeMOLAY |
(Cuarta parte) 5-2-4
De predicciones y catástrofes o la conjunción planetaria "5-5-2000"
Ricardo Antonio Marín Baena
Bogotá – Colombia
Este artículo apareció en dos partes en la circular de la Red de Astronomía de Colombia (RAC) los días 25 de febrero y 11 de marzo de 2000.
Primera parte
Qué maravillosas son las "citas", ojalá muy amorosas, en que los principales planetas de nuestro sistema solar se encontrarán juntitos a partir de las calendas de abril en este tormentoso comienzo atmosférico del 2000. Por eso es bueno alistarse, aunque sea con la imaginación febril, para auscultar los cielos durante las fechas de "connubios" y amoríos celestiales que se acercan.
Por ejemplo, para abril 5 Marte alcanzará y yacerá cerca a Júpiter y diez días luego, en abril 15, le ocurrirá lo mismo con Saturno. Lo cual será nada más que el abrebocas de un acontecimiento que debe retumbar en la memoria de los trasnochadores del firmamento, pues estos tres colosos de nuestro sistema solar van a tener un encuentro a lo interno de apenas un campo de 5 grados en los cielos, lo cual representará el punto de máxima aproximación, entre dichos planetas, que se haya presentado entre diciembre de 1901 y noviembre del 2080.
Todo indica sin embargo que debemos contentarnos, con el espectáculo que veremos de Júpiter, Marte y Saturno, exclusivamente mirando hacia el cielo en la primera quincena de abril, cuando aún no se han ocultado en los cielos australes noctámbulos los dos planetas que marcan cual las lentas manecillas del sublime movimiento de reloj celestial de nuestro sistema solar, a saber, Júpiter y Saturno. Pues desgraciadamente, y para otra conjunción que se presentará tan espectacular en los cielos como lo pueda ser la que ocurre solo cada veinte años entre Júpiter y Saturno, los cuales para mayo 28 estarán a escasos 1.2 grados de separación, no los podremos ver en aquel instante pues ya desde comienzos de la segunda quincena de abril ambos planetas estarán casi obnubilados a nuestros ojos por el resplandor crepuscular del Oeste, cuando ya el Sol se empieza a ocultar en el horizonte. De manera que habrá que esperar hasta dentro de 20 años, exactamente para diciembre 21 del 2020, cuando Saturno y Júpiter volverán a encontrarse muy próximos el uno al otro y en un firmamento nocturno para poder así contemplarlos desde la Tierra. ¡Anótenlo en su agenda y no se lo pierdan para dentro de tan poco, que veinte años no son nada!
Pero si hay un acontecimiento celestial genuinamente relevante para los próximos días, será la asombrosa conjunción que se presentará en mayo 5 de cinco de los principales planetas de nuestro sistema solar, a saber, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, además de la Tierra desde la que supuestamente tendría que contemplarse tan espectacular fenómeno que sólo ocurre aproximadamente cada cien años, salvo contadas excepciones claro está. Mas, otra desgracia, tampoco podremos contemplar esta esplendorosa boda de encuentro de los cinco hermanos planetarios que nos rodean.
Pero antes de empezar a aclarar mejor las cosas, es obvio que nos preguntemos: qué es una conjunción planetaria? Desde el punto de vista astronómico, se trata de la coincidencia o encuentro relativo, al mirárselos desde la perspectiva del observador en la Tierra, que dos o más cuerpos celestes puedan llegar a tener en una misma longitud en el firmamento, proyectando por lo tanto dichos cuerpos un estado circunstancial dado al coincidir en cierto perímetro del cielo. Obviamente, pueden darse diversas conjunciones planetarias, aunque no se puedan observar desde aquí en la Tierra.
Contrastaremos en seguida esta última definición con la que la astrología proporciona, y así para un astrólogo una conjunción planetaria es también la coincidencia de dos o más cuerpos celestes en la misma longitud en el firmamento, caracterizada por la unificación de las energías planetarias. ¡Y aquí comienza el problema!
En efecto, a raíz de la conjunción del 5 de mayo ya existe por ejemplo un libro en EE.UU. intitulado "5-5-2000", y su autor Richard Noone, que es personalidad un tanto popular por dichos lares, defiende allí la hipótesis de que durante el alineamiento o conjunción planetaria de mayo 5 se desatará un tirón gravitacional con respecto a la Tierra, producto del resultante de las fuerzas gravitatorias combinadas de los cinco planetas, que desencadenará un efecto de corrimiento del eje de nuestro planeta. Alístense para la catástrofe, pues el brusco corrimiento de los continentes será apenas una de las consecuencias, barriendo con ello de la faz de la Tierra a millones de seres humanos.
Tranquilícense sin embargo, pues la anterior creencia de Noone no tiene la menor fundamentación científica. En efecto, todas las creencias acerca de terremotos, erupciones volcánicas, derretimiento de las capas polares, e infinidad de desastres más como consecuencia de los agrupamientos planetarios o conjunciones no se han podido verificar en la realidad en los últimos mil años al menos. Y será en la próxima entrega sobre este tema tan penetrante de miedos y pavores durante toda la historia, en que aclararemos mejor qué características en general tendrá la conjunción de mayo 5 así como las razones según las cuales no hay por qué temblar mucho ni poco ante estos curiosos pero maravillosos fenómenos de nuestro sistema solar. No se lo pierdan, pues quizás añadiremos otras curiosidades al respecto.
Segunda parte
En un curioso libro gnóstico, escrito hace ya unos cuantos años, podemos leer lo siguiente: "Quiero referirme en forma enfática al año 1962, fecha 4 de febrero, entre las dos y tres de la tarde. Acaeció un acontecimiento extraordinario, hubo entonces un embotellamiento del tránsito celeste en la constelación maravillosa del aguador… Fue precisamente en ese año, en ese día, y a esa hora, que se inició la Era de Acuario y todos los planetas del sistema solar se dieron cita en la constelación del aguador, para el gran concilio cósmico". Ahora bien, cuán característico resulta ser dicho fragmento del usual tono y estilo del lenguaje astrológico, y en el cual se sintetizan precisamente las varias contradicciones que los decires y vaticinios astrológicos han tenido siempre con respecto al marco de predicciones de la ciencia astronómica oficial.
Pues por ejemplo, habremos de aclarar que para aquel cuatro de febrero de 1962, si bien hubo una conjunción planetaria, no fue entre todos los planetas del sistema solar, y, en todo caso, ello no constituyó un "alineamiento" de todos los planetas que llegaran a proyectar una extraordinaria luz en un pequeño perímetro en grados del firmamento. Además, en cuanto a que en dicha fecha se iniciara la "Era de Acuario", es bien opuesto al cálculo que la rica tradición de la astronomía oficial ha realizado al respecto, pues de acuerdo a ella al Sol, en su levantarse cada primavera durante casi 2.200 años en la constelación de Piscis, todavía le faltan más de cien años para empezar a hacerlo en la constelación de Acuario; lo cual determinaría propiamente el inicio de dicha era.
Entonces, es a causa quizás del anterior párrafo gnóstico, y la aclaración que acabamos de hacer sobre su contenido, que tanto mejor nos disponemos a no temblar ante las predicciones catastrofistas que ciertos círculos astrológicos han realizado con respecto a la maravillosa conjunción planetaria que ocurrirá en Mayo 5 entre Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, contando también con nuestro planeta en dicha alineación, en la cual también la Luna será invitada al raro convite cósmico, pues se encontrará casi en línea de formación para dicha ocasión justo entre el Sol y nuestro generoso planeta. Y así, empezaremos por acordarnos de un especialista en conjunciones planetarias, a saber, el doctor Brian Monson, de la prestigiosa "Escuela de Ciencias y Matemáticas de Oklahoma". Según Monson, sus últimas investigaciones han tenido en cuenta las ocasiones en que los principales planetas de entre los ya nombrados, junto con el Sol, han llegado a agruparse en la perspectiva en los cielos, a lo interno de un perímetro de 10 grados, que es precisamente la magnitud del campo del firmamento en que ocurrirá el acontecimiento del próximo cinco de mayo. Monson utilizó el programa de computador planetarium "Voyager II por Carina Software" para conjunciones, y tuvo en cuenta las siguientes diez conjunciones planetarias, plasmadas en los cielos entre el año 1000 d. C. hasta el actual 2000 en que somos y vivimos:
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12/28/1047 -- 3.36 |
11/09/1425 -- 8.41 |
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04/24/1146 – 3.21 |
02/18/1524 -- 6.94 |
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09/20/1186 -- 6.98 |
07/09/1622 -- 7.36 |
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01/03/1285 -- 9.58 |
08/22/1624 -- 9.01 |
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06/21/1385 -- 3.79 |
09/02/1861 -- 3.56 |
Aclararemos que en estas columnas el primer número de cada fila corresponde al mes, el segundo corresponde al día, el tercero al año, y el cuarto a los datos sobre grados de separación mínima en que llegaron a encontrarse los planetas. Pues bien, lo primero que se echará de ver en estas columnas es la casi regularidad de diez conjunciones planetarias, acaeciendo cada una de ellas más o menos cada cien años, ¡y ello precisamente a lo interno de un lapso de tiempo de mil años! El doctor Brian Monson reflexiona que supuesto que la Tierra tiene aproximados 4.5 billones de años de edad, entonces el cálculo nos enseña que se habrán presentado casi 45 millones de tales alineamientos en la historia de nuestro planeta. Y dado que varias docenas de conjunciones se han realizado ya a lo interno de períodos de tiempo en que las civilizaciones de la Tierra ya sabían comunicarse y dejar registros mediante la escritura y otros sistemas de representaciones, entonces de haberse desatado especiales catástrofes a raíz de dichas alineaciones planetarias, pues tendríamos en pergaminos y tablillas de arcilla, etc., las memorias impresas de tales desgracias y destrucciones. El doctor Monson ha concluido: "lo más concreto aquí es que ninguna de estas conjunciones en el pasado desató los efectos predichos, y por tanto los futuros alineamientos tampoco cumplirán las profecías".
No obstante una objeción consistente a dicho argumento de Monson podría ser coherente en el sentido de que, y como ya el propio Aristóteles lo cavilara, no ha habido hallazgos de la creación del mundo y sus civilizaciones, pues cada cierto tiempo en miles de años civilizaciones y culturas del pasado pudieron haber sido destruidas hasta quedar borradas para siempre hasta en sus menores vestigios, luego de lo cual habrá vuelto a surgir el levantamiento de grandes civilizaciones y culturas en nuestro planeta.
Ya para terminar, y como rasgo curioso, a causa de un e-mail enviado por mí al doctor Brian Monson, preguntándole por qué él afirmaba que la conjunción de febrero 4 de 1962 eludía un tanto sus criterios, me contestó lo siguiente: "Como usted puede ver en la imagen de la conjunción de tal fecha, Saturno y Marte no están tan cercanos a los otros planetas como ellos sí lo estarán para la conjunción de este año".
Y como no hay fecha que no se cumpla ni día que no se llegue, ya estamos a pocos días de la escenificación en los cielos del más curioso acontecimiento astronómico y astrológico y popular del último año del segundo milenio cristiano. Sin embargo, los astrónomos no han planificado serios estudios de ninguna índole para este acontecimiento designado por los astrólogos como "Gran Alineamiento", pues es sabido que para los astrónomos un alineamiento planetario como el que ocurrirá el próximo viernes cinco de mayo es apenas una curiosidad astronómica. En este informe aclararemos cuáles son las razones por las cuales no hay ni motivos porqué alarmarse ni razones por las cuales trasnocharse demasiado respecto de este alineamiento planetario que en cambio, para los círculos esotéricos y astrológicos, significa el curubito máximo de las profecías y la intensificación de las "energías invisibles" en que ellos fundamentan sus creencias subjetivas.
Ante todo, empezaremos por decir que el alineamiento del próximo 5 de mayo, corresponde propiamente a un "agrupamiento" de los principales planetas de nuestro sistema solar, a saber, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno. Como la Luna estará en su fase Nueva ya para el cuatro de mayo, pues se encontrará entre nuestro planeta y el rey Sol en el momento de la conjunción, la cual ocurrirá aproximadamente a las 4:08 Hora Diurna del Este para latitudes medias de los EE.UU., lo cual equivale a las 8:08 del Greenwich Mean Time. Sin embargo, casi podríamos decir que estos datos horarios para el acontecimiento son prácticamente irrelevantes, pues como ya lo habíamos señalado en nuestro primer artículo, no podremos ver la conjunción como tal.
En efecto, pues en su girar alrededor del Sol la Tierra se encuentra en estos días justo en el área de su órbita prácticamente al frente y en el lado opuesto de la misma, y es precisamente en el área de este lado opuesto a la actual órbita de la Tierra desde donde se podría ver la conjunción. Desde luego que esto es tanto como decir que los planetas ya nombrados estarán al otro lado del Sol y la Tierra se encontrará enfrentada a ellos con el Sol entre éstos y ella. En rigor, podríamos decir que no ocurrirá un "alineamiento" propiamente dicho, pues los planetas nombrados para el cinco de mayo no estarán enfilados en una línea imaginaria en los cielos. Por eso es que al hablar de "conjunción planetaria" hay que tener cuidado con lo que entendemos por ello, y así es como los científicos hablan más bien de un "massing" respecto al tipo de conjunción del próximo viernes, palabra inglesa intraducible al español, pero para cual podríamos utilizar nuestro adjetivo sustantivado "agrupamiento". Y en efecto, el cinco de mayo los planetas nombrados junto con nuestro planeta y su Luna yacerán a lo interno de un área cuyo ángulo de amplitud es de 25 grados aproximadamente.
Ahora bien, en cuanto a los esoteristas y astrólogos, es justo reconocer que hay entre ellos dos bandos por lo que respecta al agrupamiento planetario del próximo cinco de mayo. Veamos: por un lado están los charlatanes y vividores que hablan hasta por los codos de las pavorosas catástrofes que se desatarán a raíz entre otras causas del fuerte tirón gravitacional y la acumulación de los campos electromagnéticos de los planetas nombrados, "fuerzas" éstas que en conjunto desatarán sobre la Tierra un "Efecto de Tirón" extraordinario que empezando por alterar el eje de la misma terminará por despedazar los continentes.
Y por otro lado están aquellos astrólogos esoteristas "amantes del amor universal", para quienes todo esto hunde sus raíces a lo interno de tres acontecimientos celestiales que corean un solo "aviso de los cielos a los hombres", a saber, el inicio de una nueva época para un "Nuevo Orden Mundial". En tal sentido, dichos tres aconteceres son, en primer lugar, el eclipse solar del 11 de agosto del año pasado, enmarcado para ellos en la estructuración geométrica de 4 planetas en forma de cruz en cuyo centro estaría el Sol o quizás la Tierra, y alcanzando la cima de su apoteosis en la conjunción planetaria "de todos los planetas del sistema solar durante el 3 de mayo de las calendas del 2000, y que tendrá por escenario de telón de fondo a la Constelación del Toro", según los astrólogos.
Por cierto que muchos astrólogos sostienen que la conjunción ocurrirá el 3 de mayo, pero ello se debe a la necesidad inexorable para ellos de hacer coincidir los acontecimientos celestes con las creencias rituales de corte folklórico popular en torno a las festividades sagradas y cíclicas, pues es sabido que el 3 de mayo corresponde al "Día de la Santa Cruz", fecha memorable en la tradición de la cultura popular tercermundista. Y en cuanto a que la conjunción sea entre todos los planetas del sistema solar, los astrólogos afirman tal cosa teniendo en cuenta que serán los siete planetas de la astrología tradicional los que entrarán en el agrupamiento de mayo. Obviamente, estos dos últimos rasgos curiosos, revelan un carácter cultista por lo arcaico que es tan de la fibra astrológica.
Por otra parte, es preciso aclarar que los astrólogos parten de una premisa subjetiva a la hora de creer que estos acontecimientos son "avisos de los cielos a los hombres". En dicho sentido, es coherente con el discurso científico afirmar que ello es estrictamente psicológico, pues si usted cree y siente que la energía de los planetas ha descendido hasta su cuerpo y transformado su vida cotidiana, dicha convicción siempre será personal a nivel de su respetable subjetividad humana. Por eso es que los astrólogos esoteristas hablan de "Energías Internas", esto es, aquellas que la ciencia, con ayuda del espectro electromagnético y del espectroscopio no podrá nunca captar ni experimentar, siempre según ellos. Veamos por ejemplo el siguiente fragmento esoterista astrológico: "Saber del cosmos y de sus movimientos planetarios no es para temer, sino para sincronizarse con los movimientos del cielo. Los planetas son simplemente seres más evolucionados, algo así como Hermanos Mayores, con un cuerpo más expandido pero con un espíritu como el nuestro".
Ahora bien, el contenido de este fragmento nos trae a la memoria el sistema cosmológico más arcaico de las "civilizaciones" primitivas, esto es, el "Animismo", entendido como el primer sistema cósmico de la humanidad. En efecto, a lo interno de la cultura animista el hombre primitivo creía ver y captar y ser regido por las almas y las fuerzas de los espíritus que animaban a las estrellas y los planetas, así como a todos los fenómenos de la naturaleza. Podría entonces aventurarse la siguiente pregunta: ¿Es el animismo el fondo más insondable que explicaría la certeza absolutista de los astrólogos y esoteristas en torno a sus cábalas, creencias y predicciones? Si la respuesta es afirmativa, ello explicaría el cansancio absolutamente inútil que implica tratar de convencer a un creyente astrológico en el sentido de que está equivocado, y ello a pesar de las varias contradicciones que contienen sus cábalas y cartas astrales con respecto al edificio consistente del rigor científico. Pues siempre se tratará en estas discusiones de que ambos, astrólogo y astrónomo, están hablando "en lenguajes" completamente diferentes.
Por último, queda por enfatizar que la mecánica celeste científica nos enseña que a causa de las considerables distancias a que se encuentran los planetas nombrados para la conjunción del próximo viernes, entonces ni sus campos magnéticos, ni su gravedad ni su radiación, tendrán el menor efecto sobre la Tierra. Tanto más teniendo en cuenta que la "fuerza" gravitacional de cualquier planeta ejercida respecto a la Tierra, queda neutralizada por la Luna debido a la propia gravitación de ésta, que se encarga de abrumar a aquélla. Inclusive, se calcula con certeza que el efecto gravitacional sumado de todos los planetas sobre el nuestro, es mucho menos fuerte en su conjunto que el que ejercen sobre el mismo tanto el Sol como su satélite natural. Pero sobre todo, y teniendo en cuenta que cada planeta tiene un mínimo efecto gravitacional sobre la Tierra, que es casi indetectable, caeremos en cuenta de que durante la conjunción del próximo viernes los planetas estarán al otro lado del Sol y la Tierra se encontrará enfrentada a ellos con el Sol entre éstos y ella, lo cual implicará que la fuerza gravitacional de cada planeta con respecto a la Tierra se ejercerá tanto más en su mínima potencia.
Para terminar, recordar que el gran Krishnamurti nos dejó dicho que: "Vender el fin del mundo siempre ha sido un buen negocio".
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